Historia de Moroleón, Gto

Antes que los pueblos de Occidente se expandieran por América, el territorio que donde se ubica la ciudad de Moroleón fue habitado por grupos de indios chichimecas; como también perteneció a la jurisdicción del antiguo reino purépecha, que se extendía desde Michoacán hasta Yuriria, Celaya, Acámbaro y Jalisco.

La historia de nuestro territorio parte del año 1602, cuando la doncella española Juana de Medina recibió del Virrey Gaspar de Zúñiga y Acevedo una merced de dos caballerías de tierra de sembradura (unas 90 hectáreas, aproximadamente), entre los pueblos de Uriangato y Curumbatío. Tras su muerte, en el año 1613, ese terreno, junto con otros que ella poseía, fue vendido a don Lope Calderón, quien luego lo pasó al mayorazgo agustino de Yuriria.

En el año 1620, los Agustinos permutaron esas tierras por las de Diego López Bueno, ubicadas en el Rancho del Moro, en la Ciénega Prieta de Yuriria. De allí trajo don Diego López a sus labriegos, y los asentó en las faldas del cerro de Nana Nica. En el año 1775, Don José Guzmán, coheredero entonces de estas tierras, se trasladó desde Yuriria para fundar un caserío en ellas, al que más adelante dio el nombre de la Congregación.

Por el año de 1838, cuando se concedió licencia al padre Fray Francisco Quintana para fundar una vicaría eclesiástica en esta población, los vecinos iniciaron un proceso legal para adquirir autoridades propias, lo que se consiguió el 19 de noviembre de 1845, durante la gubernatura de Juan Bautista Morales, cuando se les concedió, mediante el Decreto 16, un Alcalde y un Síndico.

El 31 de octubre de 1849, el alcalde único constitucional Trinidad Guzmán Gordillo, inició las gestiones ante la H. Legislatura del Estado de Guanajuato para que se cambiara el nombre a la Congregación por el de Moro León. En el año 1856, siendo Gobernador el General Manuel Doblado, se otorga a la Congregación una feria y un nombre oficial: Moro-León, en memoria de los primeros pobladores provenientes del rancho del Moro, y en honor al general huajuapeño Antonio de León y Loyola. Con el tiempo, el guion que unía esa yuxtaposición desapareció y el nombre quedó tal cual lo conocemos hoy día: Moroleón.

En 1908, Moroleón es elevado a Villa, en 1917 a Municipio Libre, y en 1929, en virtud de la importancia y desarrollo alcanzados, la cabecera asciende a la categoría política Ciudad. Ya en 1902, Moroleón contaba con 80 rebocerías, amplio margen de giros comerciales y una importante actividad mercantil. No obstante, el espíritu siempre emprendedor del moroleonés lo llevó a otras alturas. La industria pasó del telar a la máquina manual, luego a la máquina mecánica, a las electromecánicas y, actualmente, a las máquinas electrónicas con tecnología de punta.

Durante la década de los años 80, Moroleón se convirtió en el principal centro de producción de sweater de la república y en un centro de comercialización textil de primera magnitud. Hoy día, sigue siendo un centro de atracción para el turismo comercial y un municipio clave en el desarrollo económico de la región sur de Guanajuato.

Hermanamiento con la Heroica Ciudad de Huajuapan de León

El 17 de abril de 2015, en la Sala de Cabildo e Moroleón, se suscribió un histórico hermanamiento entre los municipios de Moroleón, Guanajuato, y Huajuapan de León, Oaxaca. Ambos municipios son los únicos en todo México que llevan en el nombre del pueblo el apellido del General Antonio de León y Loyola. Se eligió esta fecha por hacer referencia al 17 de abril de 1850, cuando se autorizó por primera vez el cambio de nombre al pueblo de la Congregación de Uriangato por el de Moro-León, lo que se formalizó el 9 de septiembre de 1856.

Se eligió la palabra Moro, en memoria de los primeros pobladores de estas tierras provenientes del rancho del Moro; y León, en honor al General huajuapeño Antonio de León y Loyola, junto al cual lucharon valerosos congregatenses durante su campaña por la independencia del Estado de Oaxaca (31 de julio de 1821), y en su honor a su muerte en la batalla Molino del Rey, el 8 de septiembre de 1847, durante la intervención norteamericana. Cabe mencionar, además, que el moroleonés Monseñor José López Lara fue consagrado V Obispo de Huajuapan.

Al acto acudió una comitiva conformada por el Presidente, los Regidores y el Cronista de Huajuapan de León, que fue recibida a la entrada del Palacio Municipal de Moroleón. En el patio principal se llevó a cabo un acto cívico y, posteriormente, en Sala de Cabildo, luego de ser leídos discursos alusivos al acto, se firmó un acuerdo de hermanamiento e intercambio cultural entre ambos pueblos. Por primera vez en la historia de Moroleón, se hizo entrega de la “Llave de la Ciudad”, la cual fue recibida por el Presidente Municipal de Huajuapan. El Síndico, Dr. Almanza Salazar, y el Secretario del H. Ayuntamiento, C. Moisés Alvarado, recibieron dos cuadros al óleo a manera de obsequio: uno, del Gral. Antonio de León; el otro, de su hermano el Gral. Manuel de León. Acto seguido: se presentó una muestra de baile del jarabe mixteco. Luego de ello, se ofreció una comida regional a los visitantes y se realizó un intercambio de artesanías típicas de la región.

Posteriormente, el 8 de septiembre de 2015, una comitiva de regidores visitó Huajuapan de León para rendir honores al Generalísimo a nombre de los valerosos congregatenses que lo acompañaron durante su campaña por la independencia de Oaxaca, en 1821, cerrando así un círculo de casi 200 años, pues desde aquel entonces ninguna autoridad civil de Guanajuato había vuelto a pisar tierra huajuapeña. Hoy, los municipios de Huajuapan de León y Moroleón mantienen un fuerte vínculo de hermandad, que enaltecerá por siempre la memoria de las generaciones venideras.

Hermanamiento con Esquipulas

El Señor de Esquipulas es una imagen de Jesús Crucificado que se venera desde el siglo XVI, en la ciudad de Esquipulas, Departamento de Chiquimula, Guatemala. Fue tallada por un escultor portugués llamado Quirio Cataño, a encargo del obispo Fray Andrés de las Navas, en 1594.

Tal imagen es resguardada dentro de la Basílica de Esquipulas y es venerada por millones de feligreses, que la consideran milagrosa.

En mayo de 1805, llegó a la Congregación (hoy, Moroleón) la imagen del Señor de Esquipulas. Su tallador tenía la intención de llevarla a Santa Fe de Guanajuato, pero enfermó durante su trayecto y no consiguió su cometido. Acompañado por un arriero de la comunidad de Quiahuyo, consiguió llegar hasta este caserío. A pesar de los cuidados recibidos, murió; pero antes donó la imagen para que se venerara en este pueblo. El 15 de enero de 1806, el Padre Fray Francisco de la Quinta Ana y Aguilar -párroco de Yuririapúndaro- ofició la primera misa solemne en honor al Señor de Esquipulas, tras lo cual hubo verbena popular y jaripeo. Se escogió esa fecha por ser el día en que se venera en Guatemala. Desde entonces, cada enero se ha celebrado una fiesta en su honor.

Desde la década de los años 90, se entabló comunicación con el gobierno municipal de Esquipulas, Guatemala, para formalizar un hermanamiento con Moroleón, por el lazo espiritual que une ambas poblaciones; sin embargo, fue hasta el 27 de mayo de 2005, durante la Presidencia del Ing. Adrián Sánchez Contreras, que se suscribió dicho hermanamiento. Una comitiva de regidores viajó en por distintos medios hasta aquella ciudad de Centroamérica, acompañada de varios moroleoneses que quisieron atestiguar ese solemne acto. El primer contacto con Guatemala, fue la llegada al lago de Atitlán, antiguo Quetzaltenango.

Desde allí, los peregrinos y las autoridades moroleonesas se trasladaron al Palacio de la Cultura, en la capital guatemalteca, donde recibieron la Rosa de la Paz (símbolo que rememora el armisticio guatemalteco de 1996), posteriormente visitaron Antigua, una de las ciudades establecidas sobre la ruta hacia Esquipulas, que se caracteriza por su belleza arquitectónica colonial y, finalmente, llegaron a Esquipulas, donde fueron recibidos por las autoridades municipales esquipultecas a las afueras de la ciudad, quienes los escoltaron por entre una valla de persona que los recibió con júbilo hasta el Palacio Municipal.

Allí, con la presencia de los respectivos presidentes municipales y regidores, en sesión solemne, se suscribió el acuerdo de hermanamiento entre ambas ciudades. Tras este acto, los feligreses, guiados por el Padre José María de los Reyes, acudieron a la Basílica de Esquipulas, para rendirle veneración al Señor de Esquipulas.

Apkee Workshop © 2016